Durante el principio de la travesía fuimos felices. Era nuestro viaje de bodas.
Un viaje único en el que millones de emociones invadían mi ser.
Con mi marido disfrutábamos de la melodía del mar y la calma que transmitía aquel atardecer.
Todo era perfecto.
Disfrutábamos mucho de este viaje, habíamos roto la rutina. Era emocionante, era nuestras primeras vacaciones juntos. No pensábamos en nuestro trabajo, no discutíamos por quien cocinaría hoy, no había nada que pueda hacernos mal.
Nos amábamos mucho, tan profundamente que sentíamos que el corazón se nos estallaría.
Mientras mas nos alejábamos del ruido de la ciudad, mas entrabamos en armonía con nuestras almas.
Los días en aquel crucero tenían su rutina, pero nada agotador. Podíamos hacer lo que nosotros queríamos.
Teníamos quince días de viaje, ya que el crucero haria varias paradas en distintas costas.
Junto a nosotros viajaban otros pasajeros. Personas adineradas, familias de clase media. Muchachos solteros. Una pareja de lesbianas.
Ademas se encontraba el capitán y sus acompañantes, un medico, Isaura , aquella extraña mujer que predecía el futuro, o por lo menos eso decía ella, siempre sentada en un rincón del barco.
Una mañana estaba viendo la tranquilidad del océano ,cuando note que a lo lejos se divisaba una gran porción de tierra.
En cuestión de minutos u horas, no lo se, llegamos a costas mexicanas, donde alli arribaron nuevos pasajeros. Entre el montón pude distinguir un joven que me llamo mucho la atención.
Era todo un galán, vestía un lindo traje negro ,corbata y galera.
Clavo sus ojos en mi, no podíamos dejar de mirarnos.
Una vez abordados los pasajeros, retomamos viaje.
La noche había dominado el paisaje, la luna y las estrellas brillaban como luces encendidas, de tal manera que iluminaban el oscuro océano Jamas había visto tal paisaje, parecía un sueño.
Cuando perdía mis ojos en el agua, sentí una mano fría en mi hombro, supe que no era mi marido, y al voltear vi que era él era ese joven apuesto, aquel al que no le había podido sacar la vista de encima.
Con voz sensual y seductora me dijo un suave y cálido "Hola".
Su nombre era Ciro. Comenzamos a charlar y así las horas corrieron rápido Le conté que iba a Estados Unidos de luna de miel. Él dijo que también iría allí pero a estudiar.
Cuando la larga conversación termino nos quedamos en silencio. Mirando el horizonte o intentando adivinar donde se encontraba.
De repente una luz comenzó a crecer de las profundidades de aquel agua, una luz que encandilaba nuestros ojos.
Comenzó a salir un ser extraño, un ser que se mantuvo flotando en el aire por unos segundos, solo se le veían sus ojos rojos, parecía enojado. Aquello que se encontraba en el aire sonrió y mostró sus dientes, que también brillaban. Mostró sus colmillos y desapareció repentinamente.
Ciro y yo nos miramos fijamente y cada uno fue a su respectiva habitación Al despedirnos él me susurro al oído:
-Cada noche te esperare allí.
A la mañana siguiente cuando despierto veo que Emiliano, mi marido, ya no estaba en la cama. Me levante a desayunar, baje las escaleras y vi que él ya no estaba allí en la cocina del crucero, desayunando.
-No me llamaste- le dije.
-Debes estar muy cansada.- Respondió Emiliano muy fríamente.
-¿Conoces a aquella mujer? La que predice el futuro- dijo él.
Yo me sorprendí tartamudié un poco y le dije que solo la conocía de vista. Le pregunte a que se debía su pregunta.
-Ella sabe- volvió a responder fríamente.
Se levanto de la mesa y fue al piso mas alto del crucero.
Ese día no había visto a Ciro. Era un favor si no lo veía , porque cuando lo tenia cerca mio, sabia que algo especial dentro de mi sucedía.
La noche volvió a caer y fui a ese lugar, donde había charlado con Ciro.
-Pensé que no vendrías- dijo él.
Yo solo sonreí Luego de otras largas horas de charla, el silencio nos volvió a invadir, Ciro toco mi cabello y con sus frías manos toco mi rostro tibio. Me dijo lo bonita que me veía y le conteste que él también se encontraba muy guapo.
Cada noche nos encontrábamos allí, y siempre el mismo ser extraño aparecía nos miraba sonreía y se escondía, llevándose la luz.
Las emociones y sentimientos que tenia hacia Ciro crecían, me había enamorado. Pero sabia que esto era un amor pasajero.
Una noche mas, hablando con él, el agua volvió a iluminarse. salio ese ser , me miro fijo, abrió su boca mostró sus dientes y se avalanzo hacia mi, con toda su furia, me golpeo salvajemente la cara y me tiro al suelo.
El despertador sonó, voltié mi cabeza , vi a Emiliano allí, en la cama a mi lado.

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