Cuenta la historia de un famoso escritor que vivía en las turbias calles de Venecia. Donde hacía un tiempo se había cometido un gran crimen.
Éste escritor llamado Abelardo, se levantó una mañana con ganas de escribir una historia, basada en el crimen cometido. Él le daría vida a su personaje.
Una tarde, tan tranquilo como todas las demás, José se encontraba viendo, en el puente de Venecia el gran ocaso. Solo se escuchaba el sonido del agua, cuando de pronto un gran barullo atormentó sus oídos. Sirenas de bomberos, policías, ambulancias, gritos llantos.
José fue corriendo hasta el lugar de los hechos. Vio que en una casa que parecía abandonada, habían asesinado a una niña de sólo cinco años. Estaba salvajemente golpeada.
José no soportó ver esa escena y decidió irse a su casa.
Una tarde mientras estaba tirado en el sillón, sólo, hundido en el silencio, alguien tocó la puerta con un golpe desesperado.
-¿José Gaona? Lo declaro culpable de asesinato y bajo arrestro por asesinar a una niña de cinco años- Dijo el comisario.
-Todas las pruebas lo culpan a usted. Tiene derecho a guardar silencio- El comisario sacó las esposas.
José sintió un conjunto de emociones que lo estaban ahogando. Todo se había descubierto, ya no había escapatoria, entró en estado de shock.
Sacó de su bolsillo un arma, asesinó al comisario y sus colegas.
José escapó y quedó prófugo. Nadie supo nada mas de él.
Abelardo dejó su lápiz a un costado junto con sus hojas y se echó a dormir una siesta.

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